En la mano del niño tiembla mi mano

En la mano del niño tiembla mi mano.
En la mano del niño que está llorando.

Al volver la nostalgia de aquellos años,
al volver la caricia del mes de mayo,
¡tiembla mi mano!.

Al volver las cigüeñas al campanario,
al volver los veranos de luz y sábado,
¡tiembla mi mano!.

En los ojos del niño tiembla mi mano.
En los ojos del niño que está llorando.

Al sentir de la lluvia su abril mojado,
al sentir de la fuente su eterno llanto,
¡tiembla mi mano!.

Al sentir de las flores su aroma a campo,
al sentir de los riscos su frío encanto,
¡tiembla mi mano!.

En el labio del niño tiembla mi mano.
En el labio del niño que está llorando.

Al pasar por la ermita del cerro alto,
al pasar por el puente del río helado,
¡tiembla mi mano!.

Al pasar por el huerto del pozo blanco,
al pasar por el muro del camposanto,
¡tiembla mi mano!.

¡Tiembla mi mano!,
corazón que crepita,
aire estancado.

Gustavo Adolfo Medina, La Canción Que Nunca Diré

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