A la sombra de Granada

A la sombra de Granada
corre el viento, calla el río.
Por la sombra de la sombra
de los rastros del delito.

No duerme el niño, no duerme.
Y no duerme porque está frío,
porque sus ojos son carne
de aire de noche y cuchillo.

No sueña el niño, no sueña.
Y no sueña porque está herido,
porque su boca se ahoga
en un lodazal de gritos.

A la sombra de Granada
llora el viento, muere el río.
Por la sombra de la sombra
del pronombre y el olvido.

No duerme el niño, no duerme.
Y no duerme porque está frío,
porque sus ojos se hunden
en un arrabal de grillos.

No sueña el niño, no sueña.
Y no sueña porque está herido,
porque su boca es la tumba
del mirador del castigo.

¡A la sombra de Granada!.
¡Por la sombra del destino!.

La Canción que nunca diré, Gustavo Adolfo Medina

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2 comentarios en “A la sombra de Granada”

  1. Es un poema precioso. Es conmovedor tu poema a García Lorca. Conforme iba leyendo he recordado la ternura y la tragedia de “El romance de la luna” o cómo tantas veces versó el granadino sobre la muerte, como en “Muerte de Antoñito el Camborio”. Ha sido un placer leerte.

    1. Muchas gracias por tu comentario… Y una satisfacción que tú lo hayas leído… Respecto a tu selección de poemas lorquianos coincidimos en gustos y emociones. Siempre es bueno saber que no se está solo. Gracias de nuevo!

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